|
|
En el reino de Liliput, el de los enanitos, ese que tanto juego ha dado, ya sabéis que caí en desgracia con el rey por varios motivos, el fundamental, fue paradójicamente hacer un favor. Apague el fuego que cubría los aposentos de la reina con mi orina y ello pareció que sentó bastante mal y trasgredió algunas normas y reglas de la monarquía, lo que nunca